“Pese a que nunca fue un propósito, cada una de mis andadas han desembocado en la música. En mis comienzos con siete años, recuerdo que me sentía atraída por este mundo desconocido. Siento que no recibí una formación ideal, pero pese a esa enseñanza arraigada en lo teórico mi atracción por la música me hizo continuar hasta acabar el grado Superior de Guitarra clásica en San Sebastián. Fue allí, donde tuve la suerte de escuchar, por primera vez, hablar de Musicoterapia y, tras acabar unas jornadas formativas, me vi en un hospital acompañando a personas con mi instrumento.
Esos momentos dejaron huella en mi, y sin duda alguna supe que mi curiosidad me decía que era hora de seguir indagando en este desconocido mundo. Años más tarde, acababa el Máster en Musicoterapia en Madrid y es ahora cuando regreso a Murcia, mi tierra, tras un intenso recorrido de norte a sur por la península, que tanto me ha aportado y ha configurado mi ser. Vuelvo arropada, con todas las ideas encima de la mesa para devolver con corazón todo lo que he ido aprendiendo y para seguir creciendo, y sobre todo bajo el principio de que sin emoción, no hay aprendizaje”.
