«La Musicoterapia representa para mí la unión perfecta de dos grandes pasiones que han marcado mi vida: la terapia y la música. Desde siempre he sentido un profundo deseo de contribuir al bienestar de las personas, lo que me llevó inicialmente a formarme como fisioterapeuta. Paralelamente, la música ha sido una compañera constante, presente en cada etapa y emoción, acompañándome tanto en los momentos de alegría como en los de dificultad.
Mi vínculo con la música nació en el entorno familiar: mi padre, clarinetista en una banda, y mis hermanos, estudiantes de solfeo y piano, despertaron en mí el interés desde muy pequeña. A los siete años comencé mis estudios de solfeo, acordeón y piano, consolidando así una relación profunda y significativa con la música.
Fue durante una formación de posgrado cuando descubrí la Musicoterapia y quedé fascinada por el poder transformador de esta disciplina. En ese momento supe que, tarde o temprano, dedicaría parte de mi vida profesional a la Musicoterapia.
Trabajar en Vientos Sonoros significa formar parte de un espacio donde se cuida y acompaña a las personas, se fomenta la diversión y se brinda un entorno de seguridad y confianza para crecer tanto personal como profesionalmente.
Agradezco profundamente al equipo de Vientos Sonoros por su profesionalidad, compañerismo y calidez humana, y por confiar en mí para seguir formando parte de este maravilloso equipo.
Gracias por permitirme crecer y aportar mi pasión a este proyecto.»
